jueves, 25 de junio de 2009

FÉLIX BÁEZ - JORGE, COMUNICADO


FÉLIX BÁEZ-JORGE

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INFORMA A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA


Una vez que he sido registrado ante la Junta de Gobierno para contender por la rectoría de la UV, estimo pertinente informar a la comunidad universitaria y a la sociedad en general algunos de los aspectos más preocupantes referidos a la grave crisis que enfrenta esta institución educativa. El objetivo de estas reflexiones (que pretendo continuar en otros comunicados) es suplir la falta de información oficial sobre distintos temas que la comunidad universitaria debe conocer, a fin de examinar críticamente las condiciones académicas, laborales y administrativas reales (no las difundidas en algunos medios con tono triunfalista) que prevalecen en la Universidad.

Los logros alcanzados por la Universidad Veracruzana durante los 12 años de su autonomía no pueden explicarse de manera unilateral como producto de la gestión rectoral de los doctores Víctor Arredondo y Raúl Arias Lovillo. Los resultados obtenidos en el terreno de la investigación, la docencia, la gestión cultural y la vinculación social se deben en buena medida a acciones sostenidas en el trabajo individual y en las propias redes de los académicos, sustentadas en años de experiencia y esfuerzo continuo. En este resultado es importante también la participación del personal administrativo que pese a no existir un sistema que evalúe los nieles de productividad, ha posibilitado la concreción de las acciones sustantivas en los distintos campos.

El señalamiento anterior se desprende de una serie de valoraciones formuladas por el Comité de Gestión y Administración Institucional, uno de los nueve Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (Ciees) que funcionan en México, y que fueron creados por la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior (Conpes). Este importante documento de seguimiento evaluativo (fechado en junio de 2008) establece diferentes planteamientos que evidencian la profunda crisis estructural que vive la Universidad Veracruzana. Por ejemplo, en la página 11 se indica que “en el área de legislación y gobierno es prioritario hacer una revisión de toda la normatividad debido por un lado a la exceso de ordenamientos y por otro a su falta de actualización”. En seguida se señala que “las prácticas negativas han sustituido el orden jurídico interno”. Por otra parte en la misma página se afirma que “el sistema de evaluación es inexistente por lo que se requiere crear y vigilar indicadores de desempeño que retroalimenten las funciones sustantivas…” Con estas carencias normativas y de control se manejaron 36 mil millones de pesos en 12 años. Los resultados todavía no están a la vista.

En otro orden de ideas, y en relación con el nuevo modelo educativo integral y flexible (p. 12), se señala que “éste no ha permeado en toda la comunidad institucional, pues aún existen ineficiencias en su aplicación normativa y de movilidad tanto para profesores como para estudiantes…” Por otra parte, se establece que “los procesos administrativos, la estructura de organización no es la más adecuada para cumplir con la misión institucional y ha dejado de responder a los requerimientos de desarrollo académico vigentes; la universidad continúa asumiendo la toma de decisiones de manera centralizada, por lo que el impulso a la desconcentración sigue siendo un reto…” (p. 13).

En este sentido, cabe señalar que el artículo 26 del Estatuto General de la UV permite incorporar al mando directo del rector 9 dependencias, lo que provoca la centralización de sus funciones.

En el rubro de las recomendaciones, el documento antes citado establece una serie de indicaciones que por sí mismas hablan de la impericia administrativa y la falta de planeación académica crítica y democrática, que ha imperado en 12 años de autonomía. De tal manera se indica (p. 46) la necesidad de establecer “un sistema de evaluación integral del profesorado que sea automatizado y que considere a todas las partes involucradas. Este sistema debe vincularse con el programa de estímulos y productividad de la docencia”. Asimismo se observa la necesidad de establecer un esquema que permita la promoción y permanencia del personal docente en las modalidades de educación escolarizada.

Un apartado preocupante refiere al posgrado y la investigación. Leemos con sorpresa que en el documento evaluativo se señala que “hace falta integrar estas políticas en un programa institucional transdisciplinario que impacte en los institutos, centros y facultades”. También se indica algo que es lamentable: “No se cuenta con una normatividad que regule el registro de patentes y la prestación de servicios de la institución, ni de un responsable de aplicar y vigilar su cumplimiento” (p. 48, 49). Como era de esperarse, toda vez que esta es una necesidad sentida, se anota que “existe la necesidad de contar con programas institucionales de divulgación de los resultados de investigación a través de la edición de libros o revistas que cuenten con un arbitraje” (p. 50).

Estas graves carencias son apenas la punta del iceberg; una pequeña muestra de la grave crisis estructural que caracteriza a la Universidad Veracruzana, después de 12 años de autonomía, en los que se patentiza la impericia administrativa y la falta de liderazgo académico. La revisión exhaustiva de éstos y otros muchos problemas es parte medular en el diseño del programa de trabajo que junto con un valioso grupo de colegas (docentes e investigadores) y con los invaluables comentarios de alumnos y personal administrativo, habré de presentar a la Junta de Gobierno en caso de que sea declarado candidato. Estoy convencido de la necesidad de transformar la Universidad construyendo, con la participación de la comunidad, una institución democrática, profundamente crítica, sustentada en la planeación y la evaluación participativa y la rendición de cuentas, con una definida orientación hacia la descentralización efectiva. Solamente siguiendo estas directrices la Universidad Veracruzana podrá transitar a la modernidad. La Universidad es una morada del conocimiento y de la creación que debe convertirse en eje orgánico del desarrollo de Veracruz.

Dr. Félix Báez-Jorge
Miembro del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la UV,
del Sistema Nacional de Investigadores y de la
Academia Mexicana de Ciencias

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